Redacción Macronews por Renan Moguel.-
El pasado 27 de agosto falleció el escultor Federico Cantú, mejor conocido como Xikincho, dejando un vacío irreparable entre su familia, amigos y la comunidad artística de Quintana Roo.
Durante décadas, Xikincho talló en piedra personajes, animales y escenarios que hoy reflejan que un legado de tal magnitud es imposible de borrar. Para él, el arte era una forma de trascender.
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Con el inconfundible ritmo del “tac, tac, tac” de su cincel, transmitía paz, paciencia y alegría, cualidades que marcaron tanto su proceso creativo como su vida personal.
Sus piezas, además de exhibirse en galerías y hogares de amigos y familiares que recibieron alguna como regalo, forman parte del parque Xcaret, donde destacan monolitos de guerreros de culturas precolombinas, algunos de los cuales tardaron hasta dos años en ser elaborados.
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La partida repentina del artista dejó a su familia con una profunda tristeza y con los gastos que implica despedirlo. Por ello, amistades y cercanos iniciaron una colecta solidaria para apoyar a su familiar, Hanne.
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La comunidad artística también invita a celebrar y difundir su obra a través de su cuenta de Instagram, donde aún se pueden adquirir varias de sus piezas, lo que representa una manera de mostrar solidaridad a su familia y valorar su legado.






















