sistema del cual depende más del 60% del abasto de agua potable en la entidad, lo que representa un riesgo directo para el suministro hídrico y el desarrollo sostenible del estado.

De acuerdo con expertos en hidrología y medio ambiente, el fenómeno de intrusión salina se ha intensificado en los últimos años debido al crecimiento urbano acelerado, la sobreexplotación de los mantos freáticos y el impacto del cambio climático, particularmente por el aumento en el nivel del mar.
El acuífero de la Península de Yucatán, caracterizado por su sistema kárstico y su amplia red de ríos subterráneos y cenotes, es altamente vulnerable a la contaminación y a la mezcla con agua salada. La extracción excesiva de agua dulce reduce la presión interna del sistema, facilitando que el agua marina penetre y eleve la concentración de sales.
Crecimiento urbano y presión hídrica
Municipios con alta densidad poblacional y actividad turística, como Cancún, Playa del Carmen y Tulum, concentran una fuerte demanda de agua, lo que incrementa la presión sobre el acuífero. Especialistas advierten que, de no implementarse estrategias integrales de manejo hídrico, el deterioro podría ser irreversible en algunas zonas costeras.
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Entre las recomendaciones planteadas se encuentran fortalecer la planeación territorial, limitar la expansión urbana en áreas vulnerables, mejorar los sistemas de tratamiento de aguas residuales y promover una cultura de uso responsable del recurso.
La conservación del acuífero es considerada estratégica no solo para garantizar el acceso al agua potable, sino también para proteger los ecosistemas subterráneos que forman parte del patrimonio natural de Quintana Roo y sostienen su principal actividad económica: el turismo.




















