REDACCIÓN MACRONEWS.- Durante años, el cáncer se asoció principalmente con la vejez, pero esa visión ha quedado atrás. En la actualidad, el cáncer se ha consolidado como una de las principales causas de muerte en el mundo, impulsado no solo por factores biológicos, sino por los estilos de vida modernos y la disparidad en la capacidad de los países para prevenir la enfermedad. Según el estudio Global Burden of Disease (GBD), coordinado por la Universidad de Washington y publicado en The Lancet, en 2023 se registraron 18.5 millones de nuevos casos a nivel mundial, una cifra que refleja un crecimiento alarmante en comparación con las décadas anteriores.

El impacto más crítico se observa en la mortalidad: 10.4 millones de personas fallecieron por esta causa en 2023, lo que representa un incremento del 74% respecto a los registros de 1990. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos de la publicación, este crecimiento responde a una combinación de tres factores: el envejecimiento poblacional, el crecimiento demográfico y la exposición a riesgos como el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y la contaminación ambiental. Las proyecciones son aún más preocupantes, advirtiendo que para el año 2050 los nuevos diagnósticos podrían superar los 35 millones de casos anuales.
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es que una parte considerable de esta carga es evitable. Alrededor de cuatro de cada diez muertes por cáncer están relacionadas con riesgos modificables. El consumo de tabaco sigue siendo el principal factor prevenible, seguido por el consumo nocivo de alcohol y la mala alimentación. No obstante, el acceso a la prevención no es equitativo; mientras las naciones de altos ingresos avanzan en detección temprana, los países de ingresos bajos y medios enfrentan diagnósticos tardíos y terapias limitadas, profundizando la brecha social y económica de la enfermedad.
Para modificar esta trayectoria, la OMS subraya la urgencia de fortalecer la prevención primaria, ampliar los esquemas de vacunación contra virus como el VPH y garantizar el acceso a programas de tamizaje. Invertir en detección temprana no solo es más costo-efectivo que tratar etapas avanzadas, sino que es la única vía para frenar un desafío global que avanza más rápido que la capacidad de respuesta de muchos sistemas de salud. El cáncer ya no es solo un problema médico individual, sino una crisis política y social que exige una acción coordinada inmediata.
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