REDACCION MACRONEWS.- Mantener el teléfono inteligente al alcance de la mano durante la noche se ha convertido en una costumbre global, pero la evidencia científica advierte que esta práctica es una de las principales responsables de la mala calidad del descanso actual. Un reciente metaanálisis que involucró a más de 36,000 participantes reveló que el uso excesivo del dispositivo incrementa en un 228% el riesgo de dormir mal, no tanto por la radiación, sino por la actividad cerebral y la exposición lumínica.

El principal culpable es la luz azul de las pantallas LED, la cual retrasa la liberación de melatonina y fragmenta el ciclo natural del sueño. Además, la interacción constante con redes sociales o mensajes mantiene al cerebro en un estado de alerta que impide alcanzar las fases de descanso profundo. Si bien organismos como la OMS indican que no hay pruebas concluyentes sobre el daño por radiación electromagnética, estudios específicos en frecuencias similares al 5G sugieren que ciertas personas con variantes genéticas particulares podrían ver alterados sus ciclos de sueño ante la presencia de señales inalámbricas.
Para combatir este «insomnio tecnológico», los expertos recomiendan establecer una “hora sagrada” libre de pantallas antes de dormir y alejar el móvil al menos un metro de la cama. La intensidad de las ondas disminuye drásticamente con la distancia, por lo que dormir con el teléfono bajo la almohada es la opción menos saludable. Adoptar hábitos como activar el modo «No molestar», utilizar filtros de luz cálida o sustituir el scroll infinito por la lectura de un libro físico son estrategias clave para recuperar un sueño reparador y proteger la salud mental.





















