REDACCIÓN MACRONEWS.- El secreto para preservar una mente lúcida podría no encontrarse exclusivamente en el cerebro, sino en el aparato digestivo. Un equipo internacional de científicos ha identificado una «ruta biológica» que vincula directamente la salud intestinal con el deterioro de la memoria. Según el estudio publicado por la revista Nature, el envejecimiento gastrointestinal y las alteraciones en la microbiota activan una reacción inflamatoria en las células mieloides del intestino, lo que interrumpe la comunicación vital entre el sistema digestivo y el cerebro a través del nervio vago.

La investigación destaca que este proceso inflamatorio es impulsado en gran medida por la bacteria Parabacteroides goldsteinii, cuya presencia aumenta con los años. En experimentos con ratones, se comprobó que ejemplares jóvenes expuestos a microbiomas envejecidos desarrollaron fallos cognitivos similares a los de ejemplares de edad avanzada, perdiendo capacidad para reconocer objetos o resolver laberintos. Sin embargo, el hallazgo más esperanzador reside en la capacidad de reversión: al restaurar la actividad del nervio vago en ratones viejos, los investigadores lograron recuperar la función de la memoria hasta niveles juveniles.
Este descubrimiento abre la puerta a nuevos tratamientos clínicos para combatir el deterioro cognitivo relacionado con la edad en humanos. Dado que la estimulación del nervio vago ya se utiliza para tratar condiciones como la epilepsia en varios países, los científicos confían en que este puente biológico entre el intestino y el cerebro permita desarrollar terapias preventivas. Mantener un equilibrio en la microbiota intestinal no solo sería una cuestión de digestión, sino una estrategia fundamental para proteger la salud mental y retrasar los síntomas del envejecimiento cerebral.
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