Redacción Macronews.- Investigaciones recientes advierten que dormir poco no solo provoca cansancio o falta de concentración, sino que podría afectar físicamente el cerebro. La privación crónica de sueño se ha asociado con una reducción en el volumen de la materia gris en áreas críticas como el hipocampo, encargado de la memoria, y la corteza prefrontal, responsable del razonamiento y la toma de decisiones.
Los expertos explican que durante el sueño profundo, el cerebro realiza procesos de “limpieza” y regeneración celular que eliminan toxinas acumuladas durante el día. La ausencia de estas fases esenciales incrementa el estrés oxidativo y debilita las conexiones neuronales, acelerando un desgaste que, de volverse crónico, podría acelerar el envejecimiento cognitivo.
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Aunque el cerebro tiene cierta capacidad de recuperación, los especialistas enfatizan que esta es limitada. Dormir de manera constante entre 7 y 9 horas diarias es fundamental para preservar la densidad cerebral y mantener las funciones mentales ágiles. Los “atracones de sueño” durante los fines de semana no compensan los desvelos acumulados.
La evidencia científica subraya la importancia de humanizar nuestra relación con el descanso, considerándolo una inversión en la salud cognitiva y la longevidad de nuestra inteligencia. En un mundo donde el ritmo de vida es cada vez más acelerado, priorizar el sueño se convierte en un acto de autocuidado esencial.






















