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MÉRIDA, YUC. – Investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), Unidad Mérida, han revelado un estudio que podría cambiar el destino de las costas de la Península de Yucatán. La investigación, publicada este 12 de enero en la revista internacional Biomass, asegura que más del 60% del sargazo que arriba al litoral tiene potencial para ser transformado en productos de alto valor industrial.
Un tesoro químico bajo el hedor A pesar de los graves daños ambientales que causa —como la mortandad de pastos marinos y la emisión de gases tóxicos—, el sargazo es rico en carbohidratos como alginatos, celulosa y manitol. Según el estudio, estos componentes permitirían la creación de una biorrefinería circular capaz de producir desde biocombustibles y biofertilizantes hasta insumos para las industrias farmacéutica y cosmética.
El reto: El arsénico No todo es sencillo. Los científicos advierten que el sargazo acumula metales pesados, especialmente arsénico, lo que impide su uso directo en alimentos o forrajes. Sin embargo, mediante procesos de descontaminación y aprovechamiento secuencial, este «pasivo ambiental» podría dejar de ser un gasto millonario de recolección para convertirse en una fuente de empleo y desarrollo sostenible para las comunidades costeras de Quintana Roo y Yucatán.







