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PEKÍN / CARACAS. – El gobierno de China ha iniciado una ofensiva diplomática y financiera para reclamar formalmente a Venezuela el pago de una deuda estimada entre 10 mil y 20 mil millones de dólares. Tras la reciente captura de Nicolás Maduro, el gigante asiático busca garantías de que los acuerdos de financiamiento respaldados por petróleo, firmados durante las últimas dos décadas, serán respetados por el nuevo orden político.
Contactos con Washington Ante la incertidumbre, Beijing no solo ha contactado a funcionarios en Caracas, sino que ha establecido puentes con el gobierno de Estados Unidos. El objetivo es claro: asegurar que cualquier proceso de reestructuración económica en Venezuela incluya el reembolso de los créditos chinos. Analistas señalan que este es un movimiento preventivo para evitar que la transición política borre los compromisos adquiridos durante las eras de Chávez y Maduro.
El fin del «petróleo por préstamos» Desde 2007, China fue el principal salvavidas financiero de Venezuela bajo un modelo donde los créditos se pagaban con barriles de crudo. Sin embargo, con la producción petrolera venezolana en mínimos históricos y la acefalía en el poder ejecutivo, China ha ordenado a sus bancos estatales detallar su exposición crediticia y aumentar la supervisión de riesgos para mitigar posibles pérdidas multimillonarias.











