Redacción Macronews.- El colectivo ARMY, fandom oficial de la banda de K-pop BTS, se volvió viral en los últimos días tras iniciar una campaña digital para denunciar y exhibir a presuntos revendedores y estafadores de boletos, a quienes acusan de acaparar entradas y revenderlas hasta cuatro veces por encima de su precio original.
La movilización surgió luego de que el pasado 24 de enero, más de un millón de personas intentaran adquirir boletos para los tres conciertos de BTS en el Estadio GNP Seguros, en la Ciudad de México, donde solo estuvieron disponibles 136 mil 400 accesos, los cuales se agotaron en 37 minutos. Minutos después, comenzaron a aparecer anuncios en plataformas de reventa como Viagogo y StubHub con precios considerablemente inflados.
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En redes sociales, ARMY organizó una estrategia que denominaron “la venganza contra los revendedores”, mediante la cual recopilaron y difundieron información que los propios vendedores compartían para concretar operaciones, como nombres, números telefónicos y cuentas bancarias, con el objetivo de alertar a otros fans y prevenir fraudes.
La campaña incluyó la creación de bases de datos, guías para identificar intermediarios sospechosos y presuntas acciones de sabotaje digital, como el registro de datos de revendedores en servicios e instituciones educativas. Algunas versiones señalaron incluso denuncias ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la exposición de supuestas infidelidades; sin embargo, varias de estas acusaciones no han podido ser verificadas.
Universidades como UNITEC y UVM negaron tener registros de inscripciones con los datos difundidos en redes y rechazaron la posibilidad de registrar personas únicamente con números telefónicos. Otras instituciones señaladas no emitieron postura pública.

La protesta escaló más allá de redes sociales cuando integrantes de ARMY presentaron una petición formal ante la Secretaría de Economía y Profeco, solicitando investigar el sistema de venta de boletos en México, incluyendo el uso de precios dinámicos, filas virtuales y presuntos bots, además de exigir mecanismos que garanticen un acceso equitativo a los fans.
Las acciones del colectivo han generado un debate público, ya que mientras algunos usuarios respaldan la protesta, otros advierten que la exposición de datos personales podría constituir un delito conforme a la legislación mexicana.




















