Redacción Macronews.- A casi 40 años del Mundial de México 1986, varios de los estadios que fueron escenario de aquella Copa del Mundo viven realidades contrastantes: algunos permanecen abandonados, otros relegados a divisiones inferiores y uno más desapareció por completo, reflejando el deterioro del legado futbolístico de uno de los torneos más memorables en la historia del balompié.
Uno de los casos más emblemáticos es el Estadio Neza 86, inaugurado en 1981 en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, que albergó tres partidos de la fase de grupos del Mundial, incluidos encuentros de Escocia, Dinamarca y Uruguay. Pese a su protagonismo en los años noventa como casa de Toros Neza y Atlante, los problemas estructurales derivados del tipo de suelo aceleraron su declive. Aunque en 2013 se anunció una inversión de 100 millones de pesos para su remodelación, el inmueble quedó fuera del futbol profesional y hoy permanece en abandono.

Otro recinto afectado es el Estadio 3 de Marzo, en Zapopan, Jalisco, construido en 1971 y sede también de tres partidos mundialistas, con selecciones como España, Portugal y Marruecos. Aunque fue escenario de eventos internacionales y del Preolímpico de Concacaf 2004, tras el descenso de los Tecos en 2012, su relevancia disminuyó y actualmente alberga partidos de Tercera División.
El Estadio Sergio León Chávez, en Irapuato, Guanajuato, inaugurado en 1968 y ampliado a 32 mil espectadores para el Mundial, se mantiene como uno de los pocos sobrevivientes con actividad profesional. Fue sede de encuentros entre la Unión Soviética, Hungría y Canadá, y hoy es casa de los Freseros del Irapuato, recientemente ascendidos a la Liga de Expansión MX.
LEER:ADÁN AUGUSTO CANCELA BRINDIS SENATORIAL: ¿AUSTERIDAD O FRACTURA EN UNA BANCADA QUE MANEJA 1,900 MDP?
En contraste, el Estadio Tecnológico de Monterrey, inaugurado en 1950 y sede de cuatro partidos del Mundial 86, fue demolido en 2017, convirtiéndose en el único estadio mundialista en México que ya no existe físicamente. En su lugar se desarrolló un nuevo complejo deportivo.
El panorama de estos recintos evidencia cómo el legado del Mundial México 1986 se ha ido diluyendo con el paso del tiempo, dejando estadios que hoy son testigos silenciosos de una época dorada que contrasta con su realidad actual.




















