REDACCIÓN MACRONEWS.- Los lobos grises que habitan la Zona de Exclusión de Chernóbil se han convertido en el centro de una investigación que podría cambiar nuestra comprensión sobre la resistencia al cáncer. Un equipo científico liderado por la bióloga Cara N. Love y el investigador Shane Campbell-Staton, de la Universidad de Princeton, ha documentado cómo estos depredadores no solo sobreviven en un entorno con niveles de radiación letales para la mayoría de los mamíferos, sino que presentan alteraciones biológicas que sugieren una adaptación evolutiva al daño celular.

Utilizando collares equipados con GPS y dosímetros de última generación, los investigadores han medido en tiempo real la exposición de los lobos a la radiación acumulada. Los resultados, presentados recientemente y publicados en parte en la revista Cancer Research, revelan que estos animales poseen sistemas inmunitarios modificados, similares a los de pacientes humanos que reciben tratamientos de radioterapia. Los análisis genéticos indican que los lobos de Chernóbil están desarrollando vías específicas de respuesta inmune que podrían estar ayudando a sus organismos a combatir la formación de tumores.
Este hallazgo convierte a la zona del desastre nuclear de 1986 en un laboratorio involuntario de esperanza médica. Aunque los científicos advierten que estos resultados no representan una «cura» inmediata para los humanos, entender las rutas moleculares que permiten a los lobos mantener su funcionalidad biológica bajo estrés radiológico crónico es un paso crucial para la oncología moderna. Mientras en el resto de Europa el debate se centra en la gestión y caza del lobo, en Chernóbil, esta especie demuestra que la vida salvaje es capaz de encontrar mecanismos de defensa extremos cuando la presión humana desaparece, incluso en medio de la contaminación radiactiva.
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