EN ÓRBITA
Marcelo Salinas
@msalinas21
Que cumplan hasta el último
Pasado mañana serán las elecciones en Quintana Roo. Este domingo 5, o días después, conoceremos a los nuevos servidores públicos: un gobernador, 11 presidentes municipales y 25 diputados locales. Primero reciben el calificativo de “virtuales” y luego de “electos”, en tanto asumen funciones, que será a fines de septiembre. Viene el periodo de transición, lo que administrativamente denominan “de entrega-recepción”.
Es el final de los gobiernos, algunos de los cuales generaron importantes expectativas, evidentemente no cumplidas, por lo cual muchos habitantes se quedarán con gusto a poco. Para contrarrestar ese desánimo, vendrán aquellos discursos en que destaquen sus logros, los que de impacto e importancia disímil dibujarán su legado. Y aun cuando restan algunos meses, inequívocamente es el cierre de un ciclo.
En la alocución de las autoridades hay tres maneras de soslayar ese “fin adelantado” del que todos serán víctimas. La primera consiste en contar con un objetivo, ojalá urgente y compartido, que dé sentido al último esfuerzo que deben ejecutar en las próximas semanas. Más allá de la retórica, debe ser una acción, un proyecto de corto plazo o la conclusión de una obra con que la mayoría quede satisfecha.
La segunda forma, y sin que necesariamente se renuncie a la anterior, es contar con desafíos que justifiquen el quehacer, siendo coherente con los principios que dice defender. No se requiere ser crítico de cierta administración municipal para reconocer la mediocridad de los anuncios formulados por algunos de sus ediles.
Dos que tres presidentes aún tienen vitaminas y presupuesto para sorprender gratamente a una población cada vez más demandante. No es lo mismo el Benito Juárez de Paul Carrillo de Cáceres, o el Solidaridad de Rafael Castro Castro, que los de zona maya o de Bacalar. Y
no es por minimizar la relevancia de las últimas demarcaciones, sino por aquello de la poca voluntad de sus gobernantes y del escaso presupuesto.
La tercera: también es posible sostener la acción política de una administración cuando esta se construye sobre un relato que conecta con el diagnóstico de los ciudadanos respecto del presente, al mismo tiempo que se propone una hoja de ruta que represente un mejor futuro para todos.
Para redondear la tercera propuesta, más importante todavía es reconvocar al entusiasmo y a la esperanza por el tiempo que viene, sobre todo, considerando la polarización de diversos sectores por unos comicios que se prevé reñidos. Peor aún si un grupo numeroso queda con dudas de los resultados oficiales.
El diálogo propuesto por la autoridad en funciones solo adquirirá sentido pleno si se manifiesta abierto a las diferentes posiciones y con verdadera intención de acoger las buenas ideas, potenciar las virtudes y enmendar las fallas, tanto de concepto como de implementación.
Como ejemplo de lo anterior, y considerando las opiniones coincidentes de los expertos, temas como el combate a la corrupción, el fomento a la transparencia, el transporte, las becas, el deporte o el rescate de espacios públicos, representan una conveniente línea inmediata para librarla.
En definitiva, algo deben tener presente: la gente desconfía en automático, por lo que es imposible un lenguaje desasociado de los hechos, de la realidad tangible, del día a día. Es claro que no bastan las buenas intenciones para gobernar; a estas alturas, solamente importan las soluciones. Que cumplan, hasta el último minuto.
Desorbitado
Nunca sobra un llamado a la prudencia. Es mejor difundir las cifras oficiales ya confirmadas y no los rumores. En todo caso, lo que nos debe mover es el beneficio de Quintana Roo y no los de una coalición ni los de un candidato en particular. Los gobernantes están de turno.



















