Redacción Macronews.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de 79 años, reconoció que desde hace más de dos décadas consume diariamente una dosis alta de aspirina (325 miligramos), cuadruplicando la dosis baja estándar recomendada de 81 mg, pese a que guías médicas actuales desaconsejan su uso rutinario en mayores de 60 años sin antecedentes cardiovasculares, debido a un mayor riesgo de sangrados graves y muerte por hemorragia.
Trump declaró al The Wall Street Journal que mantiene esta práctica porque considera que la aspirina “ayuda a diluir la sangre”. Sin embargo, especialistas señalan que esta creencia quedó rebasada por la evidencia científica más reciente. En 2018, tres grandes ensayos clínicos con miles de pacientes demostraron que el uso diario de aspirina en personas sin antecedentes de infarto o derrame cerebral no reduce de forma significativa los eventos cardiovasculares y, en cambio, incrementa el riesgo de hemorragias internas y cánceres gastrointestinales.
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El mandatario fue diagnosticado este año con insuficiencia venosa crónica, una condición que dificulta el retorno de la sangre al corazón, y presentó hematomas frecuentes, atribuidos por su médico al consumo prolongado de aspirina y a la actividad constante de saludos públicos. No obstante, reportes oficiales de la Casa Blanca indicaron que sus estudios cardiovasculares son “perfectamente normales” y no muestran antecedentes de infarto ni accidente cerebrovascular.
De acuerdo con el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, el Colegio Estadounidense de Cardiología y la Asociación Estadounidense del Corazón, solo se recomienda aspirina diaria de forma categórica en pacientes que ya han sufrido un infarto, un derrame cerebral isquémico o padecen enfermedad arterial periférica. En adultos mayores sin estos antecedentes, el riesgo de sangrado puede superar cualquier beneficio, especialmente a partir de los 60 o 70 años.

Ensayos con más de 15 mil pacientes compararon dosis de 81 mg contra 325 mg diarios y concluyeron que no existe beneficio adicional con dosis altas, pero sí un aumento significativo del riesgo de hemorragias gastrointestinales y cerebrales, algunas potencialmente mortales. Los especialistas advierten que el riesgo absoluto puede parecer bajo, pero crece con la edad y la dosis, sin reducir más los ataques cardíacos o derrames cerebrales.



















