No hay día de muertos sin calaveritas de azúcar, una manera de ponerle sabor y color a nuestras tradiciones.

En nuestro país, como ningún otro se celebra «el día de muertos», celebración que genera asombro a los extranjeros, pero como nosotros sabemos, no festejamos la muerte, sino que conmemoramos a los seres queridos que se nos adelantaron. Es una manera en que los mexicanos transformamos el dolor en color.
El 1 y 2 de noviembre se dedica a nuestro seres queridos que ya no están en este mundo visitando sus tumbas, colocando altares, flores, ese día las tumbas se visten del color naranja del cempasúchitl. Una de las tradiciones son las deliciosas calaveras de azúcar, y ahora de chocolate y amaranto. Las calaveritas de dulce son uno de los símbolos más representativos de estas fiestas y se realizan con una técnica traída por los españoles, se llama «alfeñique», la cual es una especia de caramelo formado a base de azúcar de caña con la que se realiza una pasta moldeable.

Los estados que conservan la receta original son Morelos y el Estado de México, tan es así que año con año se organiza la Feria Anual del Alfeñique.
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— Alfeñique Toluca (@AlfeniqueTol) 14 de octubre de 2017
La receta original es de pura azúcar, pero en los últimos años se le han agregado otros ingredientes, surgiendo las calaveritas elaboradas con amaranto y chocolate.
Aunque distintos estados las elaboran dándole su toque, como las de Puebla, que están rellenas de miel, o en Oaxaca que les agregan cacahuate y pepitas, mientras la receta del Estado de México tiene pasta de almendras.
Su preparación consiste en la mezcla de azúcar caliente con un poco de limón, ingredientes que se funden hasta formar la pasta liquida que se vierte en un molde para darle la forma de cráneo. Una vez seca, la forma de la cara se le da con azúcar glass pintada con colorante vegetal. No pueden faltar los las lentejuelas en los ojos, los espirales dibujados en la parte superior del cráneo, las pestañas y una gran sonrisa, pero por supuesto, tienen que tener el nombre de la persona a la que se destina y generalmente se escribe en lo que sería la frente.

¿Por qué tienen nombres las calaveritas?
Hay dos versiones, una dice que es el nombre de la persona a la que queremos recordar.
La otra, dice que cuando regalas una calaverita a alguien que aún vive, y tiene su nombre, es para asegurarle un espacio en el inframundo. ¿Te han regalo una?
Con las calaveritas de azúcar no solo recordamos nuestra fragilidad y honramos a los que se nos adelantaron, sino que disfrutamos los sabrosos dulces que mantienen vivas nuestras tradiciones.
¿Conoces el proceso de elaboración de la calavera de azúcar? https://t.co/CNjOlGtthE
— Alfeñique Toluca (@AlfeniqueTol) 11 de octubre de 2017
Se dice que lo único que tenemos seguro es la muerte, así que festejarla antes de que llegue es tradición de nuestros antepasados, la cual sigue formando parte de nosotros y nos gusta.
Fuente: El Debate



















