¡Está enojado y tú perdes el contro! No es sencillo calmarlo y calmarte, pero te recomendamos estas frases para lograrlo. Bájale a los ataques de ira y aprende junto con tu hijo a adquirir la habilidad de manejar positivamente las emociones.

EN VEZ DE DECIR…
1 Ya estás grande, no llores.
2 ¡No seas enojón!
3 No avientes la comida.
4 ¡Apúrate ya!
5 ¡Ya no grites!
6 Siempre te quejas de todo.
7 ¿Cuántas veces debo repetirlo?
8 Vete de aquí, ¡mejor enciérrate en tu cuarto!
9 ¡Ya no te aguanto!
10 Estoy muy enojada contigo
ES MEJOR SI DICES…
1 Mamá y papá a veces nos sentimos así también, no te agobies tanto, créeme: pronto pasará.
2 ¿Y si gritamos juntos?
3 Cuando avientas tus alimentos me parece que no te gusta lo que cociné, ¿quieres algún otro platillo?
4 ¿Qué necesitas para estar listo e irnos a la clase de natación?
5 Dímelo por favor con tu tono normal de voz, así me es un poco complicado
entenderte.
6 Tienes toda mi atención, ¿cómo podemos solucionarlo?
7 Creo que tus oídos no me escucharon, te lo diré una vez más y luego, por
favor, ¿me repites la indicación?
8 Voy a esperar a que te calmes y luego vamos a abrazarnos, ¿está bien?
9 Este es un momento muy complicado, pero lo resolveremos juntos, calma.
10 Estoy enojándome mucho, necesito respirar y relajarme también.
¿Lo intentamos juntos?

ES POSITIVO PORQUE…
No está bien reprimir las emociones; mejor enséñale a tu hijo a trabajar con ellas de manera sana; la verdad es que a cualquier edad a todos nos enoja algo en la vida.
- ¿Has visto que algunas personas o en películas gritan en almohadas para liberar el enojo? Esta acción alivia la energía y relaja.
- Apoyas a tu hijo para que recapacite en sus acciones.
- Permite a tu hijo estar más consciente sobre las rutinas y así adquirirá poco a poco responsabilidades, como guardar sus juguetes…
- Si tu hijo imagina las mejores soluciones a los problemas que lo agobian, se sentirá satisfecho.
- Si tu hijo repite tus frases, captará mejor lo que le quieres transmitir.
- Si aislas a tu hijo pensará que hay algo malo con él: es preferible si le das un espacio pero lo acompañas para cuando esté listo para hablar.
- Refuerza la emoción que está experimentando (“sé que estás enojado…”).
- Con tu ejemplo, tu hijo ve que tú también experimentas el enojo y juntos pueden aprender a moderarlo.
Fuente: padresehijos.com

















