Dicen que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, muchos acuerdan otros difieren. En lo personal creo que más bien los gobiernos son efecto y causa de los pueblos; un círculo vicioso o virtuoso en donde un pequeño cambio unilateral puede cambiar gradualmente el todo. Hoy el «gasolinazo» es tema con casi todas las voces en contra (si no es que todas). Unos piden la manifestación otros llaman a la acción: «no cargar gasolina durante cierto periodo».
En Macronews nos hemos dado a la tarea de buscar notas propositivas al respecto pero hasta hoy no tenemos resultados.
La información parece limitada a describir los escenarios negativos y enumerar las múltiples marchas. El mensaje es claro: las personas estamos en contra del aumento a la gasolina (y básicamente a cualquier gasto), cuando proponemos lo hacemos desde una barrera sin compromisos o sea proponemos que los demás, quienes sean, tu, ellos, los políticos, los gobernantes, la gente, hasta entes abstractos que no definen nada como «México», si, que ellos hagan o dejen de hacer, pero hace falta la verdadera propuesta comprometida, la que me incluye, en la que la primera persona hace o deja de hacer.[smartads]
No eximo de ninguna manera a las autoridades de su responsabilidad, pero empiezo por hablar de mi responsabilidad y me pregunto: ¿Qué tipo de ciudadano he sido yo para tener este gobierno? la pregunta parece injusta pues yo no he hecho «nada malo» al contrario, tengo ganas de enunciar «todo lo bueno» que si hago. Entonces regreso a la pregunta nuevamente y descubro algunos puntos:
1) Cada vez que me quejo bombardeo a mi cerebro con ciertos pensamientos implícitos e imperceptibles: yo no puedo hacer nada, no tengo el poder, soy víctima.
2) Cada vez que me enfoco en todo lo desastroso que tiene el gasolinazo, en lo terribles que son los gobernantes, lo rateros y lo injusto de la situación, me alejo completamente de las soluciones, y no hablo de las soluciones globales, que por cierto no me corresponden, de las soluciones personales, de lo que puedo hacer yo para mí y para poner mi granito de arena.
Así infiero que ese «tipo» de ciudadano he sido yo: el que sólo se queja, él que protesta en la calle en contra de todo y en favor de nada, el que pide que los demás se encarguen pero sin que yo me comprometa a dar absolutamente nada «extra».
Y me pregunto: ¿Cuántos ciudadanos de mi «tipo» somos? … Tal vez los suficientes como para ser causa de nuestros indeseables gobernantes.
Lo coherente hoy es hacer lo contrario, porque ya hemos marchado, bloqueado, protestado en repetidas ocasiones sin resultados, que la historia de nuestro hermoso país nos enseñe algo: ¿Cómo esperar resultados distintos haciendo lo mismo?. ¿Cuántas veces he querido que los mexicanos se unan, pero yo no me comprometo a nada? ¿Cómo esperar que las cosas cambien mientras yo me niego a cambiar?
Ahora, quizás ya obtuve la intensión de cambiar, pero no tengo la más peregrina idea de cambiar que, o cambiar cómo, si toda la vida he hecho lo mismo, no encuentro que es lo que debo cambiar.
No son el 100% de las personas las que aceptan y se atreven a revisar su vida. «¿Ir al psicólogo? ni que estuviera ¡loco! ¿Terapias para qué? ¿si no necesito a nadie que me diga lo que tengo que hacer!, ¿Coaching? ¿Qué es eso?
Como Coach en Desarrollo humano he encontrado la manera de observarme en plenitud, mis aciertos y mis fallas o áreas de oportunidad, de tal suerte que puedo hacerme distintas preguntas para salirme de mi «cuadro de creencias» . Primeramente reconozco el poder que tengo de generar la abundancia suficiente para pagar los incrementos que vengan, hago las acciones que me lo permitan. Segundo me pregunto ¿Cómo puedo contribuir? me respondo dándote este mensaje:
«Mexicano: no es la primera vez que tienes incrementos en el costo general de vida y a pesar de todas las vicisitudes haz salido adelante, ya sabes como volver a hacerlo»
También puedo contribuir proponiendo desde mi cotidianidad, me organizare mejor para no «dar vueltas» y hacer mis diligencias más efectivamente ahorrando combustible y tiempo, no más idas al super por dos cosas que se me olvidaron. Me ofreceré a dar «aventón» a mis compañeros de trabajo y coordinarme para que no todos ocupemos el coche diario, haciendo ahorros financieros y ecológicos para ellos y para mi.
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Posiblemente las ideas que acabo de poner en la mesa no sean del todo acertadas, pero la única forma de saber si funcionan es ponerlas en práctica.
Así te invito a que seas mejor mexicano, siendo mejor ciudadano y mejor persona. Pregúntate: «¿Qué puedo hacer yo para vivir la vida que quiero?» ¿De qué manera puedo servir a mi entorno y servirme? Si las preguntas no tienen respuesta clara, invierte en ti, siempre habrá un coach que pueda apoyarte.
¿Cómo saber si ya somos mejores ciudadanos? cuando nuestros gobernantes sean lo que queremos.
Coach Vanessa Padmir

















