En México hay talento, infraestructura y un mercado inmenso, pero los proyectos cinematográficos locales son auténticas batallas épicas contra la falta de dinero y profesionalismo.

El cine tiene en México un mercado vigoroso, pero el dinero que éste genera… los mexicanos sólo lo ven pasar. En el país se venden casi 350 millones de entradas al año, la cuarta taquilla más grande del mundo, pero muy pocos filmes nacionales son parte del show.
Menos de 10% de esos boletos son entradas para ver cintas locales, e irónicamente eso ocurre en un momento único para la cinematografía local, que cosecha premios en festivales internacionales y estatuillas Oscar.
De los más de 16,660 millones de pesos (mdp) recaudados el año pasado, las producciones locales se llevaron apenas 1,016 mdp, el 6.1%. Eso deja fuera de la gran fiesta no sólo a directores y actores, sino a una serie de protagonistas que actúan detrás de cámaras, desde guionistas, financiadores y productores, hasta realizadores, editores, distribuidores y comercializadores.
El camino que lleva a la culminación de una película y su exhibición en la pantalla se inicia con un guion que cuenta una historia convincente, pero puede no servir de mucho si el productor, por cuestiones ajenas al proyecto (o incluso a la industria), no consigue el dinero para el rodaje o no consigue lo suficiente para las etapas posteriores a la culminación del rodaje: la postproducción.
“Puedes no llevarte bien con quienes te proveen, pueden no llevarse bien el productor y el director, pero, al final del día, para que gane uno con una película, deben ganar todos”, dice Michel de la Canal, director de Relaciones Institucionales de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine). “Hoy hay una integración muy interesante en el modelo de negocios de las producciones nacionales”.
Pese a que muchas cosas giran en torno de la historia que se va a contar, al final todo queda supeditado al dinero, y usualmente se necesita bastante. “El costo de las producciones varía mucho; debes saber qué tantos personajes, sets, escenografías y otros elementos vas a necesitar”, comenta Miguel Mier, COO de Cinépolis y fundador de la productora Green Light. “Yo creo que, hoy, es difícil que la industria nacional recupere producciones que cuesten más de 50 MDP.”
Las 85 películas mexicanas estrenadas en 2016 en la cartelera comercial recabaron una cifra récord de 1,395 mdp, pero, al año siguiente, la asistencia bajó 30%, a 22.4, y, en consecuencia, la recaudación también se redujo, a 1,060 mdp, pese a que se estrenaron 89 filmes.
Los gastos empiezan desde el propio guion. “El productor debe tener claro que desarrollar la historia también cuesta y es el primer desembolso, porque, sin un guion sólido, difícilmente podrá tener un producto bien acabado y dentro de sus presupuestos”, añade Mier, cuya película producida, 3 idiotas, logró más de 120 mdp en taquilla.
Una de las razones por las que la industria mexicana es prácticamente un espectador más de la avalancha de cintas de Hollywood que inundan las pantallas del país, es el financiamiento; todo un quebradero de cabeza para los productores. En muchos de los proyectos se improvisa sobre la marcha y se va consiguiendo dinero según la etapa de la producción, dice Mier, pese a que la experiencia dicta que las películas que nacen sin una estrategia financiera tienden a no estrenarse.
Fuente: forbes.com.mx



















