Cancún, Quintana Roo 11 de Febrero del 2023: La tenencia de mascotas ayuda a las personas y a las familias a mantener una relación de trato digno y respeto hacia los perros y gatos, sin embargo, en el extremo opuesto, ques es considerar que se trata de personas, es bastante peligroso.
Todo esto conduce a la adopción del vocablo “perrhijo”, el cual combina en una misma palabra el concepto de perro e hijo.
¿Qué son los perrhijos?
Se utiliza para describir a las familias, en especial solteras, que adoptan un canino y le ofrecen una atención demasiado detallada. Se les atiende como personas y al final puede conducir al desarrollo de trastornos psicológicos, tanto para los dueños como para las mascotas.

De acuerdo con Raúl Valadez Azúa del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, la relación hombre-perro, caracterizada por pautas equivalentes al cuidado de un niño, es resultado del aislamiento personal, la inseguridad y la cibercomunicación.
Aseguró que cuando se trata a un perro como si fuera un humano se rompe con la interacción que existe entre ambas especies desde hace 20 mil años.
Introducir a un animal a un esquema que no es parte de su esencia afecta su perspectiva y es incapaz de procrear, porque no reconoce a los miembros de su especie como sus pares.
“A partir de la década de los 80 los perros se convirtieron en un artículo de comercio, pues al adquirir uno también se compra gran cantidad de objetos para él; esto se reforzó cuando aparecieron películas donde eran los protagonistas. Todos querían ciertas razas, sin importar si eran las más adecuadas para las necesidades de la familia”.
El perro (Canis lupus familiaris) es una subespecie del lobo y producto de la progresiva adaptación a los humanos.
El principal motor de esa modificación fue la obtención de beneficios como alimento y refugio; a cambio se vieron en la necesidad de disminuir sus niveles de adrenalina, lo que les permitió soportar el estrés por la presencia humana.
En esta sociedad, el hombre siempre fue el líder, condición que los canes reconocen sin dificultad, “salvo que el primero carezca de habilidades o ceda el liderazgo”, recalcó.
A partir de todo lo mencionado, la distinción entre un humano y una mascota siempre debe prevalecer. En caso contrario ambas partes se encuentran en riesgo de sufrir trastornos psicológicos por alterar la relación.
Con información de DGCS UNAM
















