
KABUL, AFGANISTÁN. – Una fuerte explosión sacudió este lunes el céntrico barrio de Shahr-e-Naw en Kabul, dejando un saldo de siete personas muertas —incluyendo a un ciudadano chino musulmán— y al menos 20 heridos. El ataque ocurrió en el restaurante «Chinese Noodle», un establecimiento gestionado por socios afganos y chinos, ubicado en una zona altamente transitada.
El Estado Islámico se adjudica el ataque Aunque inicialmente las autoridades talibanas manejaron la posibilidad de un incidente en la cocina, el grupo yihadista Estado Islámico (EI-K) se atribuyó la autoría del atentado poco después. Entre los heridos trasladados al hospital de la ONG Emergency se encuentran cuatro mujeres y un niño, y los médicos advierten que la cifra de fallecidos podría aumentar debido a la gravedad de las lesiones.
China: El objetivo estratégico Este atentado recuerda al asalto de 2022 contra el Hotel Longan y confirma que los ciudadanos e inversionistas chinos están en la mira de los grupos rivales de los talibanes. Para el régimen actual, este evento representa un duro golpe a sus esfuerzos por atraer capital extranjero al sector minero y petrolero, sectores donde China es el principal aliado económico tras la salida de las fuerzas occidentales.











