
ADAMUZ, ESPAÑA. – El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, decretó tres días de luto oficial tras la catástrofe ferroviaria ocurrida en la localidad de Adamuz, que ha dejado un saldo preliminar de 40 fallecidos y más de 120 heridos. El accidente, ocurrido la tarde del domingo, involucró a un tren de la operadora privada Iryo y uno de la red pública Renfe, en lo que se describe como un impacto «extremadamente violento».
La mecánica del desastre De acuerdo con las investigaciones preliminares, el tren Iryo, que viajaba de Málaga a Madrid con 300 pasajeros, descarriló parcialmente, provocando que sus vagones traseros invadieran la vía contraria. En ese momento, un convoy de Renfe con destino a Huelva colisionó de frente contra los vagones cruzados. El impacto fue de tal magnitud que los primeros coches del tren de Renfe salieron despedidos de las vías.
Búsqueda entre los escombros El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, advirtió que la cifra de víctimas podría aumentar, ya que se espera el arribo de maquinaria pesada para levantar los primeros tres vagones del tren Alvia, donde se teme encontrar más cuerpos. Por su parte, el ministro de Transporte, Óscar Puente, y la empresa Iryo confirmaron que las unidades contaban con revisiones técnicas recientes, por lo que la investigación se centrará en determinar por qué ocurrió el descarrilamiento inicial.















