REDACCION MACRONEWS.- La estrategia de presión de Estados Unidos hacia Cuba ha escalado un nuevo peldaño, apuntando ahora al corazón de su principal fuente de divisas: las misiones médicas internacionales. Bajo la dirección del secretario de Estado, Marco Rubio, Washington ha intensificado las gestiones para que países de América Latina y el Caribe cesen la contratación de personal sanitario cubano, calificando el sistema como un esquema de «trabajo forzado» y prácticas laborales abusivas.

Esta maniobra representa un golpe económico devastador para La Habana. Durante décadas, la exportación de servicios profesionales ha generado ingresos anuales estimados entre 6,000 y 8,000 millones de dólares, superando incluso al turismo. Sin embargo, en el último año, una decena de naciones han reducido o cancelado sus acuerdos. Bahamas, Guyana y Guatemala ya han anunciado suspensiones o cierres progresivos, mientras que países del Caribe como Antigua y Barbuda buscan alternativas en otros continentes para evitar las sanciones estadounidenses, que incluyen la revocación de visas para funcionarios involucrados en estas contrataciones.
El panorama se complica con la incertidumbre en Venezuela, donde cerca de 13,000 profesionales cubanos operaban bajo convenios pagados con petróleo, una vía ahora bloqueada por la tutela de Washington sobre Caracas. Mientras ONG denuncian que el gobierno cubano retiene hasta el 85% de los salarios de los médicos, Cuba defiende el programa como un pilar de solidaridad global.
El conflicto pone en jaque no solo la economía de la isla, sino también la estabilidad de los sistemas de salud en países que dependen históricamente del personal cubano para atender a sus poblaciones más vulnerables.
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