Aunque el actual ordenamiento establece una densidad 35 cuartos por hectárea, se han construido entre 44 y 100 cuartos por hectárea en la zona hotelera de Tulum.

Pese a las modicaciones al modelo del Programa de Ordenamiento Ecológico Local de Tulum (POEL), que redujeron el umbral para la construcción de cuartos de 37 mil a 19 mil, organizaciones civiles expresaron el riesgo de haber aprobado usos de suelo suburbanos y turísticos en la llamada “fractura de Holbox”, principal centro de abastecimiento de agua del municipio.
El 13 de diciembre pasado, el Comité Técnico que formuló y elaboró el modelo del primer Ordenamiento Ecológico de Tulum –en donde se mantiene vigente el Ordenamiento del Corredor Cancún-Tulum, desde 2001– aprobó con 28 votos a favor y uno en contra la propuesta que habrá de ser revisada por el Comité Ejecutivo, para someterlo a votación en 2018.
El modelo que la administración del entonces gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, dejó en 2015, tuvo que ser frenado por organizaciones civiles como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda Razonatura y Amigos de Sian Ka’an (ASK), por la parte socio-ambiental y por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en el rubro gubernamental, debido a
los vacíos que padecía y a lo que proponía.
Entre otras cosas, abría el umbral para construir 37 mil cuartos, permitía la construcción en zonas inundables y carecía de criterios sobre cambio climático; y preveía aprobar, a los ejidos Pino Suárez y Tulum, asignar uso de suelo urbano y suburbano a más de dos mil hectáreas en la llamada “Falla de Holbox”, zona de recarga de agua potable de Tulum.
Pese a la presión de la Asociación de Hoteles de aquel poblado y del entonces titular de la Secretaría de Medioambiente y Ecología del estado (SEMA), Carlos Rafael Muñoz Berzunza, la votación del modelo se suspendió y fue hasta el cambio de administración de gobierno que el tema fue retomado.
Al respecto, el representante de Razonatura, Olmo Torres Talamante, dijo que si bien se redujo el umbral de cuartos a construir, se incorporaron criterios sobre cambio climático y se prohibió expresamente que se construya en zonas inundables, se asignó un uso de suelo suburbano y turístico en la Fractura de Holbox, lo que dará pie a construcciones que probablemente comprometerán la calidad del agua potable para Tulum, Sian Ka’an y la Riviera Maya.
“La petición de permitir el desarrollo urbano en la Fractura de Holbox fue de los ejidos de Pino Juárez y Tulum, que abarcan una superficie más o menos de seis mil a siete mil hectáreas, lo cual es el doble o el triple de la ciudad de Tulum. Si se desarrolla esa zona, sería muy delicado.
“Aunque no les aprobaron el uso de suelo urbano, les autorizaron el suburbano y turístico, además, la zona es de manglar”, expresó. En entrevista con Luces del Siglo el activista explicó que aunque reconocen el papel y el conocimiento del titular de la Sema, Alfredo Arellano, hubo puntos aprobados dentro del POEL que les inquietan.
“Vemos que hay normas que no se ve claro que quieran incorporar, como la norma voluntaria para seleccionar los sitios, diseñar, construir, operar y abandonar desarrollos turísticos inmobiliarios en la Península de Yucatán (NMX157).
“La presión inmobiliaria es muy fuerte en la zona y da la impresión que pretenden que estas normas, incluyendo la NOM 022 sobre humedales, se queden como escondidas”, dijo.
Otra cosa que no satisfizo, fue la resistencia para transparentar el nivel de sobredensicación en Tulum conforme al instrumento de política ambiental actual, toda vez que el Ordenamiento del Corredor Cancún-Tulum establece como densidad 35 cuartos por hectárea, con 15 por ciento de desmonte, y se ha construido con una densidad de 44 y hasta 100 cuartos por hectárea en la zona
hotelera del poblado.
“A esto le sumamos la fuerte tala de manglares en Tulum y la falta de ‘dientes’ de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente para vigilar, sancionar y garantizar que las clausuras que impone, se respeten. “No hay consecuencias ante la tala de manglar y vemos que se requiere la intervención del estado para recurrir al siguiente nivel, que es la PGR, para denunciar penalmente la tala, desmonte y relleno de manglares”, detalló.
Fuente: Luces del Siglo




















