El Presidente de México Andrés Manuel López Obrador se reunió con el secretario de Estado Antony Blinken este miércoles, para implementar medidas y contener el cruce migratorio en la frontera de EEUU.
Actualmente Estados Unidos y México enfrentan una intensa presión para llegar a acuerdos porque la región vive un flujo migratorio sin precedentes que no ha podido controlarse pese a los intentos de Estados Unidos de abrir nuevos cauces para emigrar legalmente a la vez que endureció las consecuencias de hacerlo de forma irregular.
López Obrador ha insistido en que aspira a ver progreso en las relaciones de Estados Unidos con Cuba y Venezuela, dos de los países de donde salen más migrantes.
El secretario de Estado Antony Blinken dejó abierta la posibilidad de que se abran nuevamente dichos pasos en caso de que México brinde más ayuda. En un comunicado previo a la visita, indicó que se abordarán «los desafíos de seguridad fronteriza, incluidas acciones que permitan la reapertura de importantes puertos de entrada a lo largo de nuestra frontera compartida”.
Estos días un grupo de unos 6.000 avanza en caravana por el sur y acapara todas las miradas porque las autoridades no han hecho nada por pararlos, pero muchos miles más están llegando a diario a la frontera norte por todo tipo de vías, en tren, en autobuses, con traficantes.
En lo que va de año, México ha registrado más de 680.000 migrantes irregulares, 98.000 sólo en el mes de noviembre.
La semana pasada las industrias mexicanas se vieron afectadas por el cierre temporal de dos cruces ferroviarios con Texas, llevado a cabo con el argumento de que se tuvo que reasignar a agentes de la Patrulla Fronteriza para hacer frente al elevado número de cruces migratorios.
México registró un récord en solicitudes de refugio, con casi 137.000 peticiones.
Sin embargo, los trámites legales son muy lentos y eso ha hecho que sea constante la formación de grupos que optan por salir caminando de Tapachula, cerca de la frontera con Guatemala, especialmente coincidiendo con cumbres o citas migratorias importantes, algo que el presidente López Obrador también consideró que tiene fines políticos.
Desde fines de 2021 las autoridades optaron por dejar que los migrantes se cansen e intentaron disolver los grupos ofreciéndoles documentación temporal que, en muchos casos, los extranjeros utilizan para seguir el viaje al norte por su cuenta.
(Con información de AP)















